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 lo onceavo...

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MensajeTema: lo onceavo...   Vie Mayo 01, 2009 11:23 pm

[justify]Risa y yoga
Es una frase hecha aquella que dice que la risa es la mejor medicina. Lo bueno de esta frase hecha en particular (y que la diferencia de muchas otras) es que, aparentemente y cada vez con mayores pruebas científicas que lo comprueban, esta basada en una realidad. Realmente la risa es una de las mejores medicinas que puede utilizar el ser humano, un remedio natural, propio de sí mismo, sin ningún tipo de contraindicación; y que no solo ayuda a la salud, sino que hace que la vida sea mucho más agradable. Porque, después de todo, ¿no es mucho mejor pasar una tarde con amigos, contándose anécdotas y recordando cosas graciosas, que tener que tomar cada ocho horas una determinada cantidad de cucharadas de algún remedio que, con casi total seguridad, tiene un gusto absolutamente espantoso?
Y, por supuesto, también hay que ver el costado económico, por que, después de todo, y como probablemente han dicho muchísimos comediantes desde los comienzos de la radio y la televisión hasta ahora, reírse no cuesta nada. Es gratis. Mientras que los remedios cuestan caros. ¿Qué mejor que utilizar algo que es natural a todos nosotros (para algunos más natural que para otros, esto también es cierto y hay que decirlo) para obtener un beneficio en nuestra salud? ¿Y no será por eso que los humanos podemos reír?
Terapias
Por supuesto, hoy en día existen diversas terapias que se dedican a aplicar los beneficios de la risa a el tratamiento de los problemas de salud. Se están volviendo cada vez más populares y son más numerosas a cada día que pasa. El conocimiento de que estos beneficios son reales y no simplemente la fantasía de algún payaso de circo motiva a que cada vez más personas se acerquen a alguno de los lugares donde estas terapias de la risa son administradas, con lo cual es cada vez mas común encontrar médicos que nos pueden ayudar si intentamos seguir este camino.
No nos engañemos pensando que absolutamente todas las terapias que hay son igual de efectivas ni que todas las personas que dicen tener conocimientos y saber como utilizar la risa para ayudar a mantenerse sanos tienen el mismo nivel de sabiduría, que son igual de capaces de realmente aportarnos estos beneficios. Existen algunas terapias que son más importantes que otras, hay médicos mayormente capacitados para este área y no todo lo que hagamos será igualmente benéfico. Por esto es importante tener algún tipo de conocimiento de hacia donde estamos yendo antes de empezar a realizar ningún tipo de actividad (como sucede con casi cualquier terapia que intentemos, hacerlo correctamente es la única forma de asegurarnos el éxito).
Nosotros enfocaremos este capítulo en una de las terapias que más efectividad a demostrado hasta el momento, siendo también probablemente una de las de mayor importancia a nivel mundial. Nos referimos a lo que se podría denominar “yoga de la risa”.
La técnica
Como hemos dicho, en lo que nos enfocaremos en este momento es en una técnica que se puede denominar “yoga de la risa”, por ser una unión, de alguna forma, de las formas de terapia y trabajo propias de la yoga, junto con el poder que parece (y, como se confirma más y más con el paso del tiempo y, especialmente, de los estudios) tener la risa para prevenir y tratar diversos problemas de la salud.
Esta técnica tiene su nacimiento en un médico de Bombay, el cual, convencido del valor curativo de la risa, decidió dedicar su trabajo a desarrollar un método de trabajo que le permitiese exponer a un grupo de pacientes a estos poderes curativos, los cuales tienen, por cierto, una base totalmente científica, asociada con los efectos que el reír produce sobre el organismo, tanto a nivel físico como, no menos importante, a nivel psicológico.
Madan Kataria (tal es el nombre del médico que ha estado trabajando duramente en este área) inicio, con esto en mente, un grupo de risa-yoga. O, mejor dicho, un grupo de pensamiento libre, para reír, basado en el yoga, como sería en realidad la definición completa de lo que hacen.
Estos grupos de risa-yoga están abiertos a todas las personas que deseen obtener los beneficios de la risa. Las sesiones de risa duran aproximadamente entre quince y veinte minutos por día. En el lenguaje experto se conoce a esta técnica de yoga como Hasya Yoga.
Por supuesto, el trabajo que se hace no es tan banal como simplemente contarse chistes unos a los otros. Sería poco serio (en una ironía particularmente jocosa para este caso) que el grupo de trabajo se pareciese tanto a una reunión de compañeros de colegio, contándose chistes de suegras. En realidad, las técnicas que se utilizan en estas reuniones permiten sacarle mucho más el jugo a la risa, sin necesidad de caer en esta simpleza, la cual, por otro lado, no permite realmente el nivel de concentración necesario para el yoga, ni tampoco es la más adecuada para lograr ningún nivel de meditación.
Las sesiones
Cada sesion de Hasya Yoga comienza con el proceso habitual en el yoga de la respiración pausada, tranquila, controlada y profunda, poniéndonos en contacto con nosotros mismos y el universo. Como en todas las terapias, el relajarse es fundamental para el éxito.
Una vez que los participantes ya están respirando de forma adecuada y la relajación es tan profunda como es posible, se realiza un ejercicio de ho ho, ha ha. Y luego de esto, se comienza con los ejercicios de risa propiamente dichos.
Los ejercicios de risa son, básicamente, risas estimuladas, representando diferentes tipos de risa. Algunos ejemplos de las risas que se hacen normalmente podrían ser la risa silenciosa, la risa media, risa del león, risa de cocktail, risa en pendiente, risa oscilante, carcajada, risa de “un metro”, y muchísimos tipos más de risa. Cada una tiene, por supuesto, características distintas de la otra, y tiene un efecto diferente. Dominar todos los tipos puede tomar un poco de practica, como con cualquier ejercicio que se trate de hacer (¿no son también difíciles algunas de las posiciones del yoga más habitual?), pero tomarse el tiempo y el esfuerzo bien vale la pena.
Por supuesto, no es simplemente reírse por reírse lo que se hace en estas reuniones, ya que de ser así, difícilmente tendría sentido tomarse la molestia de ir a ellas, ya que podemos reírnos también con nuestros amigos o viendo una buena comedia. Las técnicas de trabajo van mucho más allá de reírse y nos permiten conseguir muchos más beneficios. En las reuniones de Haysa Yoga también se practican formas de conseguir una mejor manera de vivir, de forma más sensible, en grupo; se trabaja sobre formas de eliminar todo lo negativo que hay en nuestras vidas, esas emociones que, por sus características, son malas para nosotros y para nuestra salud, como ser la ira, el miedo, la tristeza, la envidia, el odio; y encontrar formas de poner estas emociones en movimiento para que sean beneficiosas para nosotros.
Más allá de las sesiones
Igualmente no hay que pensar que las sesiones de yoga de la risa son un reemplazo para la risa natural, espontanea, que se da en nuestra vida cuando estamos afuera del grupo. Estos ejercicios de ninguna forma buscan lograr ese reemplazo, sino que el objetivo final más deseable seria que pudiesen aumentar cuanto nos reímos, y con que facilidad y comodidad lo hacemos.
Y cuando la terapia esta bien hecha, con seriedad (sin intentar un chiste con esto), los resultados son exactamente esos. Pronto nos daremos cuanta de que si antes nos reíamos poco y nada, una vez que comenzamos con el yoga de la risa, nos reiremos mucho más, de cosas que antes de ninguna forma hubiéramos pensado que eran graciosas.
Esto se debe principalmente a dos situaciones que aparecen, a dos tipos de ejercitación que se da. Primero, la risa, como todo movimiento en nuestro cuerpo, se da gracias a la participación de distintos grupos de músculos. Y, también como pasa con cualquier otra parte del cuerpo, el realizar movimientos repetidos de los mismos hace que estos se ejerciten, se vuelvan más fuertes y, a la vez, su memoria física se potencia. Entonces se hace mucho más fácil reírnos. Los músculos responden más velozmente y con mayor eficiencia.
Y lo otro que se logra es que perdemos inhibiciones. Uno de los grandes motivos, seguramente, por los que no nos reímos tanto como debiéramos (más allá de otros muchos que veremos más adelante) es que nos da vergüenza, que no sentimos que estemos actuando de la forma seria que se espera de nosotros. Estos grupos de risa generan que esta se vuelva algo natural y perdamos definitivamente esos tabúes que no tienen ningún sentido.
Los beneficios
Durante los últimos años, las investigaciones científicas sobre la risa y el poder que esta tiene para mejorar nuestra salud han sido cuantiosas y determinantes. Ya parecen quedar pocas dudas de que la risa realmente tiene la capacidad de mejorar la forma en que nos sentimos y la forma en que nuestro organismo funciona. Esto ya lo hemos dicho anteriormente en este capítulo. Pero, ¿cuáles son estos beneficios a los que nos referimos?
Los beneficios de la risa se ven en muchos de los sistemas del cuerpo. Para empezar, la risa ayuda en mucho a remover los efectos negativos del estrés. Esto, además, es fácilmente comprobable, en la forma en que nos sentimos. ¿O no es verdad que, después de una semana particularmente larga, cuando nos sentimos destrozados y no queremos saber nada con el mundo, pasar un rato con amigos simplemente riéndonos, nos hace sentir mucho mejor, más descansado, dispuestos a enfrentar otra semana con mucho mejor humor? Este efecto se nota, entonces, fácilmente, en el día a día. Y las estadísticas muestran que el estrés es una causa de muerte cada vez más importante entre los adultos y los jóvenes adultos. Ya es suficiente beneficio, ¿no?
Lo que pasa con el estrés es que muchísimas enfermedades muy comunes (tensión arterial alta, enfermedades del corazón, ansiedad, depresión, toses frecuentes y resfríos, úlceras pépticas, insomnio, alergias, asma, dificultades menstruales, dolores de cabeza causadas por la tensión, perturbaciones del estomago, migrañas y hasta el cáncer) tienen algún grado de relación, mayor o menor, con él.
Y, por otro lado, la risa también tiene otro efecto que, por más que pueda ser impensado, es aún más importante, ya que sirve ya no para que nos sintamos mejor, sino para que, de forma activa, se prevenga el ingreso de enfermedades al organismo. La risa sirve para potenciar nuestro sistema inmunológico, lo cual es la clave para prevenir enfermedades.
¿Cómo reír?
Como vimos, la risa tiene valores tanto terapéuticos como preventivos. ¿Por qué es que no hay mucha más gente que realmente este sintiendo los efectos benéficos de ella? Bien, porque parece que, en esta sociedad en la que vivimos, preocupada siempre por temas externos al ser humano, siempre corriendo y ocupada; una gran parte de las personas se han olvidado de cómo reír. O, al menos, de hacerlo lo suficiente.
Aunque parezca un poco tonto o, inclusive, traído de los pelos, se han realizado serios estudios para determinar cuanto se ríe, en promedio, una persona adulta por día, tanto ten tiempo neto de risa como en numero de veces por día que lo hace. Y los números con los que se encontraron estos estudios son menos que alentadores.
Lo primero que salta a la vista es que, aparentemente, a medida que pasan los años el ser humano pierde la capacidad de reírse. Mientras que un chico puede reírse trescientas veces por día, la mayor parte de los adultos solo lo hace unas quince o veinte. Se puede decir que es lógico, que los adultos tienen muchas mas preocupaciones y ocupaciones que los chicos, que tienen menos tiempo para jugar o para usar en actividades entretenidas, que deben hacerse responsable de situaciones que no son para reírse, mientras que los chicos sólo tienen que jugar y divertirse. Esto es cierto, pero aún así no debería ser determinante en nuestras vidas el tener que hacer cosas “serias” para que no tengamos la capacidad de encontrar lo gracioso en aquello que lo es. Se nota el exceso de seriedad en esta enfermedad del sentido de humor, en esta falta de capacidad para expresarlo libremente y disfrutándolo.
Aún más, a medida que pasan el tiempo y las generaciones más y más difícil se hace reír y menos y menos se logra hacerlo. Hace no tanto tiempo, tan solo medio siglo, la gente reía, en promedio, unos diez y ocho minutos por día. Adivinen a cuanto se ha reducido esta cantidad hoy en día. A tan solo unos seis minutos. Esto es, tan solo un treinta y tres por ciento de lo que solía ser. Un descenso bastante drástico, ¿no les parece?
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MensajeTema: Re: lo onceavo...   Vie Mayo 01, 2009 11:24 pm

Y lo más triste es que el nivel de vida, mientras tanto, ha subido. ¿Cuál es la relación entre las dos cosas que hace que, mientras mejor estamos, menos disfrutemos? ¿Puede tener que ver con esa necesidad casi enfermiza de lograr tener todo, el matarse trabajando para tener el ultimo modelo de los capítulos suntuosos?
Finalmente, hay también un cambio en aquello que se considera humorístico. Los chistes que hace treinta años causaban sensación hoy son recibidos, con suerte, con un tibio aplauso. Aún cuando vemos una serie de televisión de hace algunos años, que en su momento causo fervor, nos parece inocente y, como mínimo, ligeramente tonta. El sentido del humor ha evolucionado. ¿O ha involucionado? ¿Ha perdido capacidad o se ha vuelto mucho más refinado? ¿Qué es necesario hoy en día para reír?
Todos estos motivos hace que la mayor parte de las personas no se rían tanto como debieran.
¿Quién puede reír?
Mucha gente supone que no puede reír, que no tiene el sentido del humor que es necesario para poder hacerlo y que, por lo tanto, no podría seguir esta terapia. Pero hay un error en esta forma de pensar. Básicamente, si bien el sentido del humor puede ser el que genere la risa, también se puede dar el proceso inverso, sin demasiado problema. ¿Qué queremos decir con esto? Que el forzar el reírse puede generar el buen sentido del humor. No es necesario partir de este, sino que este puede ser nuestro punto de llegada.
Es, en realidad, un camino con dos entradas, por decirlo de alguna forma. Uno puede empezar teniendo un gran sentido del humor y por eso encontrar muy fácil el reírse o puede empezar forzándose a la risa, “haciéndola”, sin realmente sentirla. Esto puede parece inútil, un procedimiento falso, pero la verdad es que cuando uno, en un grupo de personas que esta dedicada a lo mismo, ríe de forma imitativa, lentamente se va soltando, se deja fluir, deja de lado las inhibiciones. Y cuando esto pasa, al mismo tiempo, el sentido del humor también fluye con total libertad, hasta que se vuelve parte de la persona. Este es un primer logro que puede ser muy importante.
Pero no es solo eso, no se queda en un proceso que eventualmente lleva a un sentido del humor que permite esta terapia, sino que los estudios médicos prueban que en realidad no importa si la risa es sentida o no, sino que aun con una risa forzada el organismo reacciona de la misma forma, genera los mismos químicos que cuando la risa es natural. Esto quiere decir, obviamente, que obtenemos los mismos beneficios.
Estos estudios, por supuesto, se basan tanto en investigaciones especialmente hechas como en ejemplos tomados de la vida real. En este aspecto, son muy interesantes los casos de actores, de personas que se ganan la vida interpretando emociones de diferentes estilos.
Por ejemplo, hay casos de actores que, cuando interpretaban papeles tristes, veían esas emociones repercutir en sus vidas, con una serie de síntomas (perdida de peso, depresión, exceso de sueño y dolores corporales) que no podían ser atribuidos a ningún problema de origen físico. Sin embargo, cuando luego de un tiempo cambiaban a papeles en los que tenían que reír e interpretar a gente feliz, estos síntomas desaparecían completamente. Este es el poder que tienen las emociones sobre nuestro estado físico. Mientras que actuar tristemente puede generar enfermedad, actuar de forma feliz puede tener el efecto exactamente opuesto.
Los clubes de risa, entonces, se basan en esta idea de actuar la felicidad, buscan poder hacerlo, y de esta forma pueden llegar a absolutamente todas las personas, sin importar cual es su sentido del humor habitual, sin importar cuanto se ríen por su propia cuenta. Si uno actúa la risa, eventualmente esta se vuelve parte de uno y realmente la siente.
Predisposición
Pero, por supuesto, como pasa en toda terapia, nadie puede forzarnos a hacer cosas que no estamos predispuestos a hacer, que son totalmente opuestos a nuestra naturaleza. Esto quiere decir que, si vamos a una sesión de terapia de la risa, debemos ir mentalizados, con la cabeza abierta y preparados para reírnos, ya que de cualquier otra forma que vayamos estaremos totalmente condenados al fracaso.
La voluntad de reírnos es lo más importante que podemos llevar a una de estas reuniones. Sin ella, no hay forma de que nadie en el mundo nos haga reír, ni siquiera la persona más graciosa ni la situación más ridícula. La risa es voluntaria en las sesiones, pero solo si estamos realmente dispuestos a entregarnos a la terapia podremos sacarles beneficios.
Por otro lado, también se da el caso opuesto. Si bien nadie puede forzarnos a reírnos cuando no queremos hacerlo, me gustaría ver a alguien tratar de detenernos cuando estamos con el animo predispuesto y ya hemos entrado en el clima. Es totalmente imposible. A todos nos ha pasado alguna vez tentarnos, empezar a reírnos, y luego darnos cuenta de que, en realidad, aunque queramos, ya no tenemos forma de parar. Esto es porque la situación nos ha predispuesto a la risa y todo lo que de allí en mas sucede, en relación con esta situación que nos pareció tan graciosa, solo aumenta la hilaridad. Y llega un momento en que ya no hay un motivo real para reírse, en que ya nos reímos más de la risa misma que de la situación que la genero. Bien, este es el tipo de animo que es ideal conseguir durante una sesión.
La risa en los clubes de la risa es autoinducida. Esta es una gran ventaja, ya que no necesitamos esperar que se conjuguen determinados factores que nos hagan reír, sino que se puede generar en cualquier momento, cuando lo deseemos. Por otro lado, además tiene otra ventaja muy importante: las sesiones son en grupo. Y la risa, cuando estamos con otras personas que también se ríen, es una de las cosas más contagiosas que existen. El cambio que produce, el pasar de esas risitas inducidas y bastante tímidas a una risa verdadera, pura y realmente sentida es muy rápido cuando estamos con otras personas. Además, muy pronto dejamos de sentirnos extraños y hasta ridículos, ya que estamos con gente que esta en la misma situación que nosotros. La sensación de pertenencia a un grupo, de nos ser los únicos en estar haciendo algo es una de las mejores formas de hacer avanzar el trabajo que estamos haciendo.
Finalmente, los encargados de los grupos tienen experiencia trabajando en al área, y conocen técnicas y formas de hacer que la gente se ría, técnicas que ayudan a la risa espontáneamente.
¿Cómo funciona el Hasya Yoga?
El concepto entero de los ejercicios de risas de grupo esta basado en el yoga, el cual produce un equilibrio fisiológico único en nuestro cuerpo, conectando cuerpo, mente y espíritu. Los ejercicios de risas estimuladas se han combinado con respiración profunda y relajada, la cual, como ya todos sabemos, es una parte importante del yoga. La respiración profunda ayuda a estimular las partes tranquilizantes de nuestro sistema nervioso (el sistema parasimpatico) por el movimiento rítmico del diafragma y de los músculos abdominales. La respiración profunda, además, ayuda a aumentar el suministro neto de oxígeno, el cual es el componente más importante de nuestro metabolismo. Según los principios del Haysa Yoga, la risa da un masaje constante a nuestro tracto digestivo y también mejora el suministro de sangre a todos los órganos interiores. Y, como si esto fuera poco, la risa estimula la circulación de sangre, lo cual ayuda a transportar los nutrientes a través de todo el cuerpo. Y también fortalece nuestro aparato respiratorio, lo cual proporciona oxígeno a nuestro cuerpo.
Pero la risa va más allá y afecta también a nuestro cerebro. Como sabemos, este esta compuesto por dos partes, dos mitades, conocidas como hemisferios. Estas dos mitades controlan diferentes partes de nuestro organismo, de las funciones de este y tienen características totalmente distintas en cuanto a su forma de funcionamiento y, principalmente, en cuanto a sus capacidades.
Por un lado, tenemos el hemisferios izquierdo. Este se encarga de controlar las habilidades relacionadas con el conocimiento adquirido, con el calculo, la lógica, el análisis y todo aquello que se relaciona con el aprendizaje y la habilidad para incorporar nuevos conocimientos. Es más limitado, ya que se puede aprender hasta un cierto limite.
Por otro lado, el hemisferios derecho controla habilidades innatas como ser la intuición, la imaginación, la invención, etc. Dentro de este entran todas las habilidades relacionadas con lo artístico, la música, la escritura, la creatividad, la meditación y también la curación. A diferencia de su contraparte izquierda, no hay limites para su poder.
Jugar y reír son algunas de las mejores forma de estimular este hemisferio derecho. Y como no podemos jugar todo el tiempo ni reírnos en cualquier situación, los clubes de risa nos dan un excelente punto de apoyo para ser capaces de estimular más esta mitad del cerebro.
Y, además de la risa...
Como dijimos antes, los clubes de Haysa Yoga no solo se tratan de reírse todo el tiempo, sino que también agregan ejercicios y técnicas de la yoga que nos permiten, en general, mejorar nuestro estilo de vida, estar mucho mejor con nosotros mismos y con el resto de las personas. Nos ayudan a encontrar formas sensitivas de vivir, sensibles y lógicas, sin dañarnos a nosotros mismos ni a los demás, en armonía y en un equilibrio mucho mayor entre lo físico, lo mental y lo espiritual. Esto se logra tanto a través de las enseñanzas del terapeuta como gracias a la ayuda y el apoyo de los otros miembros del grupo, gracias a discusiones sobre estos y otros tópicos y, ¿por qué no?, gracias al sentido de pertenencia a un grupo, algo que siempre viene bien y nunca es un punto negativo en la vida de nadie.
Las conversaciones de grupo permiten identificar todos esos factores negativos que no solo nos impiden reír, sino que también generan que no disfrutemos tanto de la vida como podríamos. Nos referimos a la ira, el enojo, el miedo, la culpa, la envidia, el odio. Ponerlos sobre la mesa nos permite identificarlos y enfrentarlos de mejor manera, saber con que nos enfrentamos y además ver que no somos los únicos haciéndolo y que no estamos solos. Con un esfuerzo de grupo, dejamos esas emociones negativas de lado y nos enfocamos en potenciar las positivas, la alegría, el amor, la amabilidad, etc.
Trabajar en grupo hace que todo sea más fácil. Porque todos conocemos muchas cosas que son buenas en la vida, pero nos cuesta muchas veces ponerlas en practica, especialmente porque la soledad puede ser la gran enemiga a enfrentar. Pero cuando entramos en una sesión de terapia de la risa ya no estamos solos, entonces podemos sacar a relucir todas estas cosas positivas y ver que es muy fácil lograr que trabajen para nosotros.
Si somos felices, podemos ayudar a que otra gente sea feliz. Y no se puede aspirar a nada mejor que eso.
En definitiva, como hemos visto en este capítulo, la risa (que puede parecer algo banal) puede ser una de las grandes cartas hacia una mejor salud mental y física. Es solo cuestión de animarse a intentar alguna de estas terapias y ver cuanto nos benefician.
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